Hoy
me gustaría recuperar una entrada antigua, que hice hace tiempo.
Como ya dije en la presentación, antes de Cultural Background
vinieron otros blogs tanto en solitario como con amigos. Coincidiendo
con el 67 aniversario de mi cantante favorito, Bruce Springsteen,
quiero dejaros con una entrada [aquí en versión actualizada] que
hice explicando lo que significa para mí su música y como hace
tiempo que me acompaña allí donde voy.
Bruce
no es el primer cantante que descubrí al empezar a curiosear entre
los elepés de mis padres; antes vinieron los Rolling Stones y su
rebeldía, la fuerza y potencia de AC/DC, la voz de Freddie Mercury y
el espíritu de Queen. Si, puedo decir que Queen fueron mi primer
grupo; sus canciones me acompañaban allí donde iba, anhelaba sus
discos y quería coleccionar todo lo que fuera posible, leía libros
y buscaba artículos para conocer más sobre esos cuatro chicos que
me habían llegado como nadie antes lo había conseguido. Suyo [en la
gira junto a Paul Rodgers] fue mi primer concierto grande, y esa
noche fue mágica, de aquellas que no se olvidan nunca. Y siempre
serán eso, el primer grupo que abrió mi horizonte musical, aquellos
que me enseñaron a buscar para conocer grupos nuevos, aquellos con
quien aprendí a valorar este arte que es la música.
Pero
un día, algo en mi hizo un “clic” que cambiaría por completo mi
concepto de música, que haría que jamás volviera a escucharla de
la misma manera. Ese día cambió algo que me llevó a enamorarme de
la música de alguien que hasta ese momento había ignorado. Bruce
Springsteen. Recuerdo perfectamente la primera canción que escuche
del roquero de Nueva Jersey, Hungry Heart. En mi casa tenemos
el LP “Live 1975-85” y a mi, acostumbrado a los CD'S como estaba
en aquel entonces, me resultaba divertido ver como el vinilo giraba
en el plato. Si, de esta manera tan simple me introducí en su mundo.
Por alguna razón que desconozco, esa caja llamó mi atención: Bruce
sale en portada con su fender en mano. Aquí, empieza mi
vínculo con el Boss. Cómo llegué a esa canción, no lo se,
pero algo me llevó a ella y aquel sonido me dejó maravillado. La
canción incluida en The River empieza con batería y teclado,
para derivar -en esa versión en directo- a algo que me sorprendió:
un estadio coreando la canción a pulmón, letra a letra la cantaban
toda. Algo tenia ese hombre que hacia que tanta gente cantara sus
canciones. Siempre recurría a esa pieza cuando quería escuchar a
Springsteen, y pasaría un tiempo antes no empezara a descubrir, poco
a poco, ese universo que tiene a su alrededor. Antes de perderme
entre canciones y discos varios, llegaron a mis manos un par de
libros: el primero Greetings From E Street, es una maravilla,
escrito a consciencia y con memorabilia extra en sobres; el segundo
Barcelona Loves Bruce, este una recopilación de sus
conciertos en Barcelona. Con ambas publicaciones me quedaba clara una
cosa: había revolucionado el mundo de la música y la gente hacia
todos los posibles para verlo en directo. En muchos aspectos, había
marcado un antes y un después y era un modelo a seguir para muchos.
A
partir de ese punto, llegaron a caer los primeros CD'S, DVD'S y
similares. Como muchos de los seguidores de las nuevas generaciones,
me inicié a su música con los temas mas clásicos -y a veces mas
odiados para ciertos sectores- y es que Born
In The USA, Badlands
y ese Born
To Run tenían algo que no sabia que
era, pero que tenia claro que me gustaba. Gracias a la biblioteca
municipal de mi ciudad pude acceder a la grabación Live
In Barcelona, y con ella quedé
encandilado. En directo mostraba una fuerza y una potencia
inigualables, un espíritu de rock insaciable, tenia a veinte mil
personas saltando a la vez, las cuales, con un simple gesto suyo,
creaban un silencio sepulcral en un abrir y cerrar de ojos. Creaba un
vínculo mágico con el respetable. Gracias a Internet y las nuevas
tecnologías, pude ver mas videos y descubrir un poco mas, hasta que
llegó lo que hizo que, definitivamente, me enamorara de su música y
descubriera un mundo totalmente nuevo. Su discografía completa.
Después
de anotar todos sus discos por orden cronológico, dediqué unas
cuantas tardes a escuchar sus compactos. Uno a uno. Cada uno de
ellos, tenia algo que me tocaba por dentro, una cosa pequeña que me
dejaba prendado, algo que hacia que me identificara con ese hombre y
su música. Mas tarde, cuando dediqué parte de mi tiempo a traducir
las letras, esta sensación creció, pero en un primer momento era
puramente musical.
Con
cada canción, se abría ante mi un mundo completamente distinto.
Sonaba diferente a lo que estaba acostumbrado a escuchar: el sonido
Queen no se parecía nada, la rebeldía de los Rolling iba por otro
camino... fue una combinación que no se puede definir. Una
experiencia que se acercaba a la de escuchar a Leonard Cohen, pero
con Bruce iba más lejos... Y eso, es lo
que hace especial este vínculo que se creo entre su música y yo,
que las sensaciones que me despierta son tantas que no se pueden
plasmar en un papel. De Greetings From
Asbury Park, N.J. eran esas guitarras,
ese sonido tan fresco, ese folk que tendía a rock al avanzar el
álbum. Del segundo, The Wild, The
Innocent And The E Street Shuffle, fueron
esas instrumentaciones abundantes, llevadas al extremo y cuidadas con
una pulcritud máxima; el piano de Incident
On 57Th Street, David Sancious
brillando como nunca en New York City
Serenade, la potencia de Rosalita
(Come Out Tonight), ese 4th
Of July, Asbury Park (Sandy)tan
intimista... Y Born To Run ya
fue la guinda al pastel, la consagración,
un disco que engancha y te deja prendado desde la primera nota. Esa
armónica que suena en los primeros segundos para dar paso a un Bruce
que va desgranando Thunder Road poco
a poco, con aquel sentimiento tan suyo...
la sección de vientos de Tenth
Avenue Freeze-Out, los redobles de la
canción que le da nombre al compacto. Es Backstreets,
Night, es ese Jungleland
cuyo solo de saxo deja sin aliento...
Del
Darkness On The Edge Of Town,
que decir; furia, potencia, rebeldía... un disco rápido y dinámico
con un precioso Racing In The Streets
que con su
coda instrumental rompe esa estructura de
álbum lineal con un Springsteen que brilla delante del micro... yThe
River ya fue mi confirmación, el
ultimo paso antes de la springsteenmania.
Tenia el
Hungry Heart que
me hizo conocer al Jefe, un Sherry
Darling y unRamrod
que me invitaban
a no quedarme quieto, Drive All Night
para encarar el final del disco de la
mejor manera posible, ese The River que
te toca hasta el punto de dejarte con la lágrima... y podría estar
horas y horas escribiendo sobre los detalles de su discografía que
me enamoran, porque para mí, es uno de los artistas mas completos y,
sin lugar a duda, quien más
me ha marcado. Porque me dejo muchas y
muchas canciones de sus discos posteriores, del Tracks, de las cajas
de aniversario y tantas cosas que ha publicado. Nunca
olvidaré ese 17 de mayo de 2012 cuando salió al escenario de
Montjuïc, en Barcelona, y pude verle por primera vez; esa
combinación de sentimientos: emoción, nervios, tristeza al
terminar... ese temblor de piernas cuando empezó a sonar mi favorita
-Thunder Road-,
ese seguido de lágrimas que empezaron a caer mejilla abajo cuando él
decidió que debíamos cantar nosotros, el estadio coreando el nombre
de Clarence en Tenth Avenue Freeze-Out,
los recuerdos a Big Man y a Danny en My
City Of Ruins... una noche mágica. Ese
día, entendí por que hay gente que coge aviones para ir a sus
conciertos. Ese día, entendí porque le llaman The
Boss y porque siempre que viene, agota
entradas. Y tan enamorado salí de su
directo, que cuatro años después, en la manga europea de su The
River Tour no pude faltar en su parada
en Barcelona. Pero esta vez ya no fueron solo quince horas de cola,
fueron tres días. Fue otro concierto maravilloso desde el PIT, aún
más cerca que la otra vez; fue otra noche rodeado de gente que
sentía lo mismo que yo al sentir sus canciones, fue notar que mi
conexión con su música era más grande que la última vez que le vi
en directo. Fueron más lágrimas con ese Thunder
Road que me pone la piel de gallina,
con Drive All Night
o con un precioso Purple Rain
inesperado y que será imposible de olvidar. Otra noche a la mochila
de conciertos que me han maravillado y me han dejado huella.
Ha
sido él quien me ha enseñado a amar la música como lo hago, quien
ha hecho que quiera hacer algo relacionado con este mundo -desde
el punto de vista de la comunicación-,
quien hace que escuche cada día sus canciones como si fuera el
primero, que me emocione como si fueran algo nuevo para mi cuando las
he escuchado días y días... Clarence Clemons es el culpable de mi
amor por el saxo, Max hizo que me fijara en la batería más
de lo que ya lo hacia. Stevie y Nils me hacen enloquecer con sus
guitarras, Roy me deja sin aliento cada vez que ese piano saca las
notas de alguna de mis favoritas... y Garry
me deja sin palabras, de los mejores bajistas que hay!
Porque
señores, para mi esto es Bruce. Sorprender. Hacer lo que nadie
espera. No aferrarse a lo que dictan las directrices. Renovarse.
Explorar. Colgarse una guitarra a la espalda y hacer que, durante
unos minutos, no existan los problemas. Sacar sonrisas por doquier.
Hacer bailar y llorar a todos aquellos que asisten a sus conciertos.
Tocar como si cada nota, cada minuto, cada segundo, fuera el último
de su carrera. Entregarse por completo a un público que ha hecho, de
su música, la banda sonora de sus vidas, aquello que les acompaña
allí donde van. Sacar sonrisas. Emocionar. Llegar a la gente como
pocos saben hacer. Siempre, eso si, sin dejar de tocar con los pies
en el suelo, porque dentro de la estrella que es, sigue teniendo el
espíritu de ese chico inconformista de Asbury Park que escribía
canciones a modo de evasión. Y si hay algo que es impagable, es que
cada noche suba al escenario a niños, mujeres y hombres a tocar,
cantar y bailar con él y su E Street, para cumplir los sueños de
muchos.
Por
todo esto, y muchas mas cosas que aquí no cabrían, gracias Bruce!
No surrender!