dimarts, 11 d’octubre del 2016

Skins

Para el post de esta semana, me gustaría estrenar una de las secciones que tenía en mente para este blog. Hoy hablaré de las series de televisión, un tema al que recurriré cuando acabe alguna de las que sigo.
De las muchas series centradas en la adolescencia la post-adolescencia creadas por el canal británico E4 (Misfits, My Mad Fat Diary, Youngers...) en el post que sigue a continuación voy a hablar de Skins, la última que he terminado.

Skins, estrenada a principios de 2007 y cuyo último capítulo se estrenó el agosto de 2013, es una serie que cuenta con 61 capítulos distribuidos a lo largo de sus siete temporadas. Cabe destacar que a simple vista no es drama televisivo como muchos otros, ya que sigue unos esquemas algo diferentes a los que nos tienen acostumbrados los guionistas. Tanto en la organización de los capítulos como en el de las temporadas.

A parte de las diferentes temporadas que fueron producidas, Skins se organiza alrededor de las llamadas “Generaciones”. Una Generación se desarrolla a lo largo de dos temporadas de la serie, y cuando estas llegan a su final, hay un cambio total (o casi) de personajes. En la primera temporada se nos presenta un reparto que formará la Primera Generación y al que veremos durante los primeros diecinueve capítulos; después de estos, el reparto cambia al completo. Lo mismo observamos con los siguientes dieciocho capítulos, protagonizados por la Segunda Generación y donde solo aparece un personaje que salía en las dos primeras temporadas, allí con un papel más secundario. Y la quinta y sexta temporada comprenden la Tercera Generación, la última que tuvo el drama británico Skins. Para la temporada final, más corta que las otras ya que solo cuenta con seis capítulos, escogieron un formato diferente al que había reinado en las anteriores, pues no buscaron un reparto nuevo, sino que recuperaron a tres personajes de las dos primeras generaciones para que protagonizaran, cada uno, dos capítulos que sirvieron para cerrar sus tramas personales y el círculo de la serie.

El otro aspecto que difiere de las otras series de televisión, o al menos de la mayoría de ellas, en que en esta todos los personajes principales son igual de importantes durante el desarrollo de los capítulos. El número de episodios de cada temporada varía en función de los personajes protagonistas que tiene cada Generación ya que cada uno de ellos por separado tiene un capítulo que se centra en él y su historia personal. No por eso, dejan de salir en los otros capítulos, al contrario. Las tramas de todos los personajes avanzan por igual, con la particularidad que en su capítulo, es esta la historia con más importancia quedando en un segundo plano el resto de la temporada. Además, siempre cuentan con un episodio final donde cada uno tiene su cuota de protagonismo para ir atando cabos con el objetivo de dejar un final mínimamente cerrado.

Lo expuesto anteriormente comprende los aspectos más “formales” de la serie que nos ocupa, ya que se ha repasado el formato que tiene en cuando a temporadas y capítulos se refiere. De manera que ahora me gustaría hablar un poco de lo que viene a ser la trama, los personajes y los temas que aparecen.

Skins es una serie de aquellas que, con sus seguidores levanta pasiones pero sus detractores no pueden ni ver. Yo estoy dentro del primer grupo y los motivos son muy claros: para mí es una serie real como la vida misma. Si algo me mantuvo enganchado del primer al último capítulo, de Tony a Rise II, fue lo que contaré a continuación. Skins es una serie dinámica, fresca y directa. Aborda temáticas muy diversas y va desde las más normales a las más polémicas sin problema alguno, tratando todos los temas sin pelos en la lengua, sin cortarse nada. Y eso es lo que le da su punto extra, ese plus que la convierte en una serie imprescindible desde mi punto de vista. Cogen todo aquello que rodea a los jóvenes y que forma parte de su entorno (trastornos alimentarios, sexualidad, drogas, fiestas, problemas en casa, dudas en los estudios...) y los expone partiendo de unos personajes complejos, llenos de matices diferentes. Y si algo me gustó de esta serie es que dentro de ellos, en cada uno de los personajes que forman el reparto de Skins, puedes ver una pequeña parte de ti mismo; cada uno de ellos está formado por algún aspecto que podemos ver reflejados en nosotros o con el que nosotros nos hemos encontrado antes y después a lo largo de nuestros años de adolescencia.
Cada personaje lleva con él un problema a lo largo de su Generación y en el desarrollo de este, puedes ver como avanza el problema y como lidia con él hasta llegar al final de temporada. Hay quién supera los obstáculos que le ponen delante y avanza como personaje, y hay quién no cuenta con la misma suerte, pero esto no deja de ser un reflejo de la realidad.

Skins es de esas series que siempre ha levantado mucha polémica, no son pocos los que la tachan de tóxica y quieren que la gente se mantenga alejada de ella. Y cuando dicen esto, lo hacen apoyándose en los distintos personajes para demostrar lo que dicen. Por una parte, razón no les falta: la sociedad que se refleja en Skins está llena de personas variopintas y podemos observar un catálogo extenso: de los personajes más llanos y con pocos matices, a los más complejos y trabajados. Están los que juegan con las drogas, los que caen en trastornos alimentarios, los que viven en entornos poco adecuados; también los que conviven con una relación tóxica, los que episodio tras episodio van en busca de problemas y los encuentran...

Y para mí, aquí reside lo bueno de la serie. Lo que aquellos que no la pueden ni ver usan para desacreditarla, es lo que a mi me enganchó y lo que considero que le da un toque original. Como he dicho antes, no deja de ser un reflejo de la vida misma y esto es lo que uno se encuentra en los institutos, en las universidades, en las discotecas... y no por no mostrarlo en una serie, va a desaparecer. Con o sin Skins, la cosa va a seguir siendo así. Yo pienso que es de aquellas series necesarias, de las que una vez terminada, te deja un pequeño vacío interior. Es de las que te hace reír y llorar, con las que pasas buenos momentos ya consigue tocarte y te encariñas con sus personajes.

Para finalizar solo añadir que la recomiendo totalmente ya que pienso que los temas que aborda es mucho mejor tratarlos de cara y sin tabúes y qué mejor que una buena serie para hacerlo.

Imagen de todos los repartos de la serie



dijous, 15 de setembre del 2016

Instrumental

Se que un libro me ha seducido cuando, al cerrarlo, siento un vacío dentro de mí, cuando veo que no sé que leer ya que necesito una lectura que me enganche tanto como lo ha hecho la anterior. El último libro que me ha provocado dichas sensaciones es, precisamente, el último que acabé hace justo una escasa semana. Estoy hablando de Instrumental, de James Rhodes. A aquellos a los que no os suene, podéis googlear el nombre y ojear la sinopsis del libro; también tenéis la opción de quedaros y leer el resto de la entrada, donde hablaré del libro y diré qué me parece.

Instrumental, la autobiografia de James Rhodes, debutó en nuestra casa a finales del 2015, de la mano de la “joven” (empezó a publicar el año 2009) editorial Blackie Books, con sede en Barcelona. Casi un año después de debutar en el mercado (noviembre 2015), ya va por la sexta edición y ha vendido más de 50.000 ejemplares. Seguro que la mayoría de vosotros habéis oído hablar del libro, ya que llenó páginas de diario, de suplementos culturales, y entrevistas en todo tipo de medios de comunicación. Y ocupó todos estos espacios por la cualidad del libro pero, también, por todo lo que le rodea, donde predomina un tema que recientemente ha vuelto a ser noticia: los abusos sexuales.

James Rhodes, un británico de 41 años, ha acabado convirtiéndose en uno de los concertistas de piano más destacados del momento. Su vida dista mucho de la que tienen la mayor parte de los grandes de la música clásica que podamos tener ahora. No pasó años encerrado en el conservatorio de su ciudad, ni dedicó casi toda su adolescencia a la música para poder dedicarse, en un futuro, al que era su sueño de niño. Todo lo contrario, cuando contaba más o menos veinte primaveras, pasó casi diez años sin acercarse a un piano.
Y este dato, que podría llegar a ser insignificante teniendo en cuenta donde ha llegado James, acaba tomando mucha importancia cuando sabes que pasó, todos aquellos años alejado del piano porque estaba luchando contra los fantasmas de su pasado: desde los cinco años abusaron sexualmente de él, y eso le llevo a pasar por tres operaciones para paliar las lesiones. Se dejó seducir por el alcohol y las drogas, se autolesionó y tuvo diferentes tentativas de suicidio. Un cóctel que le llevo a pasar por diferentes instituciones mentales hasta que salió de allí para empezar de cero con su vida.

Y como en esta vida, siempre es una de cal y una de arena, años después podemos disfrutar de él como uno de los “reformistas” de su amada música clásica y uno de los pianistas más carismáticos del momento. Puede que, porque como él mismo nos cuenta en su libro, se ha dedicado a derribar muros y clichés del género que le ocupa. Ha querido acercarla a aquellos que se sienten distantes a la clásica y lo ha hecho de la mejor manera: cambiando aquello que no encajaba en la sociedad actual, y adaptándolo todo al nuevo público.

Respecto al libro, queda abierto con una frase que es toda una declaración de intenciones y que nos deja ver por donde irán los tiros a lo largo de este: La música clásica me la pone dura. Y las casi trescientas páginas que nos ocupan, están llenas de porqués, de justificaciones y de motivos de la importancia de la música clásica en la vida de alguien que no la ha tenido para nada fácil. Tiene una narración directa, clara, sin pelos en la lengua; a veces es dura y sobrecogedora, ya que a pesar de no caer en detalles innecesarios, al libro no le falta la crudeza que rodea todos los problemas a los que tuvo que hacerle frente James para salir adelante cuando no tenia nada que le ayudara a hacerlo. Y sin duda me atrevería a afirmar que es esta combinación de sensaciones lo que proporciona al libro esta agilidad al leerlo. Consigue que te pongas en la piel del autor y cuando lo abres, te atrapa. No puedes cerrarlo, te llama a seguir leyendo para ver como acabó todo.
Cabe decir, como puntualización, que no es un libro apto para todos; el mismo autor recomienda en medio de la narración que algunos se salten ciertos capítulos de los que contiene. Esto a parte, es un libro necesario. Muy necesario. Que alguien que ha vivido todos estos problemas, los saque a la luz sin esconderse, sin pelos en la lengua; que quiera demostrar que ha podido salir adelante y hacerle frente, puede ayudar a mucha gente. Tendría que ser un libro que sirviera para tirar muchos muros. Y no solo esto, ha generado mucho debate y ha conseguido que se hable de un tema que se tiene que combatir de manera necesaria.

Si os animáis a leerlo, no os vais a arrepentir. A veces vais a sufrir, a veces os vais a enfadar; puede que a veces tengáis ganas de decirle alguna cosa a aquellos que aprovechan su superioridad para invadir la intimidad de alguien más débil. A veces también querréis apartar el libro por todo lo que lo rodea. Pero si lo leéis, seguro que también os vais a sentir un poco mas cerca de la música clásica, porque James habla de ella con tanta pasión, que es imposible no escucharla con la pasión y las ganas que lo hace él.

A aquellos capaces de leer mientras escuchan música, les recomiendo totalmente la experiencia preparada por el mismo autor. Rhodes escogió una pieza para cada capítulo, y creó una lista con su selección para dejarse llevar por la música mientras se avanza a través de las páginas de una obra que no dejará indiferente a nadie. De alguna manera, conectas más con el relato, ya que cada composición tiene su motivo por estar dentro de esa playlist.

De verdad, no dejéis escapar este canto de amor a la música clásica y a la vida. Después de ver como, gracias a su pareja y amigos, James se aferró a la vida con uñas y dientes, es imposible no creer que esta tendría que ser una lectura obligatoria. Relatos así nos tienen que hacer reflexionar, porque solo cambiando cosas así vamos a ser una sociedad mejor. Leedlo, es de lo mejor que he abierto este 2016.


dijous, 8 de setembre del 2016

Gonzalo Caps + St,Woods

Cuando empiezo a escribir esto es el mediodía del jueves 8 de septiembre, y sigo teniendo en mente la tarde-noche del pasado sábado día 3. Tenía la fecha marcada en el calendario, como melómano que soy me gusta disfrutar la música y mucho más si es en directo, pero lo que había programado en el barcelonés Sidecar Factory Club iba mucho más allá. Una hora antes del concierto de Gonzalo Caps, había una quedada con los youtubers Zavid y la viner Andrea Compton. Quedó claro que algo grande iba a pasar cuando cerca de las 20:00h (la fecha de inicio del concierto estaba programada a las 22:00h) la cola que salía de una de las esquinas de la Plaza Real se iba alargando cada vez más hasta llegar a la Calle Ferran. La expectación generada era tan grande que los jóvenes no paraban de llegar; y tal fue la respuesta que a las 22:30h se tuvo que parar el “meet&greet” para dar inicio a los conciertos.
La sala se fue llenando y no tardo en aparecer, guitarra en mano, el también youtuber Freethenacho que se presentó bajo el nombre St.Woods para abrir la noche. Basó el Set-list en sus canciones propias a las que sumó algunas versiones conocidas, entre ellas The A Team de Ed Sheeran. Todas sus interpretaciones fueron en acústico, cosa que permitió que luciera la gran voz que tiene. Su intervención dejó claro que calidad y talento no le faltan, ya que con solo su guitarra y la voz, es capaz de llenar el escenario y cautivar a los que tiene delante. Si tuviera que destacar algún momento de su actuación, sin duda sería el final. Quiso hacer la prueba de tocar sin micro y con la guitarra desenchufada, ni más ni menos que Skinny Love de Bon Iver, y tengo que decir que me dejó fascinado la magia que desprendió, la capacidad que tuvo de ganarse al público y como interpretó una canción que, siempre que escucho, me maravilla más que la anterior. Empezó con la sala en silenció y se le fueron sumando las voces de los asistentes; un momento para recordar. Me quedo con que dijo que no tardaría en grabar su material en estudio. Si no le conocéis, aquí tenéis su canal de youtube; no os arrepentiréis de dedicar unos minutos de vuestro día a escuchar sus covers y canciones originales. Espero que tengamos música para mucho tiempo!
Y para amenizar la espera, se adueñaron del escenario Herrejón y David Lakeme, pareja de Gonzalo Caps. Y que no podía faltar en un escenario si David está en él? Exacto, Glee. Sonó la canción mas gleek que pueda haber, ese Don't Stop Believin' que tantas veces han versionado en la famosa serie y que, el sábado por la noche tuvo el efecto de una mecha; encendió el público y a los pocos segundos todos estaban coreando la canción entre risas, aplausos y cámaras grabando a Herrejón y David bailando.
Finalmente apareció, entre aplausos y vítores, Gonzalo Caps. Era su primera actuación en Barcelona, y poco tardó en ponerse el público en el bolsillo, un público que cantó todas sus canciones desde el minuto cero. Acompañado de Carlos Sánchez al piano, fue desgranando todas las piezas incluidas en sus dos EP's, Antesala y Sobre Conexiones. De Pesadilla antes de Halloween, tema que vio la luz en 2014 a la reciente La Chambre Douze en la que cuenta como conoció a David, pasando por una versión de Loser Like Me a dueto con el mismo David, un cover de Riptide con St.Woods al ukelele, la famosisima Creep de Radiohead (canción que hizo brillar gracias a su bonita voz) o la acabada de estrenar La Venganza. Para un servidor, los puntos álgidos de la noche fueron la balada Espérame, con momento luces del móvil incluido y un Gonzalo visiblemente emocionado al ver como cantaban los presentes en la sala; y es que fue algo realmente bonito. Así como El Caleidoscopio, canción que sonó por partida doble, ya que tocó en medio del set y volvió a aparecer para poner el punto final a una noche mágica, con el público totalmente entregado y donde se creó un vínculo entre el cantante y sus fans de Barcelona. El concierto fue intenso pero se hizo, para mí, muy corto ya que la calidad musical de este fue muy alta, y todos disfrutamos de principio a fin. Para rematar la velada, volvió a subir al escenario David Lakeme acompañado esta vez de Andrea Compton, muy aplaudida por todos. Fue el momento de vivir en directo su Crea tu canción challenge, donde cantaron las creaciones del primer video, y después buscaron a tres personas para que cada una les dijera una palabra, y crearon un challenge en directo. Las risas estuvieron aseguradas ya que no faltaron ni la Cucaracha Petúnia de Andrea, ni la Salsa teriyaki de David. Y el punto final llegó de la mano de Herrejón, que cantó el éxito de Mulan Con Valor.
Terminado el concierto, volvieron a subir a la Plaza Real, donde aún les esperaba un numeroso grupo de seguidores para pedirles fotos, autógrafos y hablar con todos ellos. Las sensaciones fueron muy buenas y seguro que, cuando repitan, la sala va a estar mas llena de lo que estuvo el pasado sábado. Si una cosa quedó clara, viendo la reacción de sus fans en las redes sociales, es que Barcelona les espera con las manos abiertas y cada vez que vengan, van a tener un numeroso público con ganas de concierto y diversión.
Si queréis vuestra dosis de risas semanales, seguid los videos de todos ellos (Zavid, Andrea Compton, Herrejón, Freethenacho, Belena Gaynor...); si queréis disfrutar de buena música, no le perdáis la pista ni a St.Woods ni a GonzaloCaps, dos voces del panorama musical que merecen llegar muy lejos en este mundo. 





Benvinguts!

Hola a tots i benvinguts a My Cultural life. Primer de tot em presento: Em dic Ignasi i sóc un estudiant del Grau en Comunicació Cultural de la Universitat de Girona. Entre les meves aficions es troben la música, els concerts, la lectura, les sèries, el cinema i escriure entre d'altres. Després de portar diferents blogs de temàtiques diverses tant en solitari com amb amics, he decidit emprendre una nova aventura i crear un espai on agrupar tot allò que abans escrivia en diferents portals o que, moltes vegades, quedava al fons d'un calaix o d'un document word perdut pel disc dur. De manera que aquí aniré donant la meva opinió sobre aquells concerts als que assisteixi, els llibres que acabi, les sèries que miri o fins i tot els viatges que faci.
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Ignasi