Para
el post de esta semana, me gustaría estrenar una de las secciones
que tenía en mente para este blog. Hoy hablaré de las series de
televisión, un tema al que recurriré cuando acabe alguna de las que
sigo.
De
las muchas series centradas en la adolescencia la post-adolescencia
creadas por el canal británico E4 (Misfits,
My Mad Fat Diary, Youngers...)
en el post que sigue
a continuación
voy a hablar de Skins,
la última que he terminado.
Skins,
estrenada
a principios de 2007 y cuyo último capítulo se estrenó el agosto
de 2013, es una serie que cuenta con 61 capítulos distribuidos a lo
largo de sus siete temporadas. Cabe destacar que a simple vista no es
drama televisivo como muchos otros, ya que sigue unos esquemas algo
diferentes a los que nos tienen acostumbrados los guionistas. Tanto
en la organización de los capítulos como en el de las temporadas.
A
parte de las diferentes temporadas que fueron producidas, Skins
se organiza alrededor de las llamadas “Generaciones”. Una
Generación se desarrolla a lo largo de dos temporadas de la serie, y
cuando estas llegan a su final, hay un cambio total (o casi) de
personajes. En la primera temporada se nos presenta un reparto que
formará la Primera Generación y al que veremos durante los primeros
diecinueve capítulos; después de estos, el reparto cambia al
completo. Lo mismo observamos con los siguientes dieciocho capítulos,
protagonizados por la Segunda Generación y donde solo aparece un
personaje que salía en las dos primeras temporadas, allí con un
papel más secundario. Y la quinta y sexta temporada comprenden la
Tercera Generación, la última que tuvo el drama británico Skins.
Para la temporada final, más corta que las otras ya que solo cuenta
con seis capítulos, escogieron un formato diferente al que había
reinado en las anteriores, pues no buscaron un reparto nuevo, sino
que recuperaron a tres personajes de las dos primeras generaciones
para que protagonizaran, cada uno, dos capítulos que sirvieron para
cerrar sus tramas personales y el círculo de la serie.
El
otro aspecto que
difiere de las otras series de televisión, o al menos de la mayoría
de ellas, en que en esta todos los personajes principales son igual
de importantes durante el desarrollo de los capítulos. El número de
episodios de cada temporada varía en función de los personajes
protagonistas que tiene cada Generación ya que cada uno de ellos por
separado tiene un capítulo que se centra en él y su historia
personal. No por eso, dejan de salir en los otros capítulos, al
contrario. Las tramas de todos los personajes avanzan por igual, con
la particularidad que en su capítulo, es esta la historia con más
importancia quedando en un segundo plano el resto de la temporada.
Además, siempre cuentan con un episodio final donde cada uno tiene
su cuota de protagonismo para ir atando cabos con el objetivo de
dejar un final mínimamente cerrado.
Lo expuesto anteriormente comprende
los aspectos más “formales” de la serie que nos ocupa, ya que se
ha repasado el formato que tiene en cuando a temporadas y capítulos
se refiere. De manera que ahora me gustaría hablar un poco de lo que
viene a ser la trama, los personajes y los temas que aparecen.
Skins es una serie de aquellas que,
con sus seguidores levanta pasiones pero sus detractores no pueden ni
ver. Yo estoy dentro del primer grupo y los motivos son muy claros:
para mí es una serie real como la vida misma. Si algo me mantuvo
enganchado del primer al último capítulo, de Tony a Rise II, fue lo
que contaré a continuación. Skins es una serie dinámica, fresca y
directa. Aborda temáticas muy diversas y va desde las más normales
a las más polémicas sin problema alguno, tratando todos los temas
sin pelos en la lengua, sin cortarse nada. Y eso es lo que le da su
punto extra, ese plus que la convierte en una serie imprescindible
desde mi punto de vista. Cogen todo aquello que rodea a los jóvenes
y que forma parte de su entorno (trastornos alimentarios, sexualidad,
drogas, fiestas, problemas en casa, dudas en los estudios...) y los
expone partiendo de unos personajes complejos, llenos de matices
diferentes. Y si algo me gustó de esta serie es que dentro de ellos,
en cada uno de los personajes que forman el reparto de Skins, puedes
ver una pequeña parte de ti mismo; cada uno de ellos está formado
por algún aspecto que podemos ver reflejados en nosotros o con el
que nosotros nos hemos encontrado antes y después a lo largo de
nuestros años de adolescencia.
Cada personaje lleva con él un
problema a lo largo de su Generación y en el desarrollo de este,
puedes ver como avanza el problema y como lidia con él hasta llegar
al final de temporada. Hay quién supera los obstáculos que le ponen
delante y avanza como personaje, y hay quién no cuenta con la misma
suerte, pero esto no deja de ser un reflejo de la realidad.
Skins es de esas series que siempre ha
levantado mucha polémica, no son pocos los que la tachan de tóxica
y quieren que la gente se mantenga alejada de ella. Y cuando dicen
esto, lo hacen apoyándose en los distintos personajes para demostrar
lo que dicen. Por una parte, razón no les falta: la sociedad que se
refleja en Skins está llena de personas variopintas y podemos
observar un catálogo extenso: de los personajes más llanos y con
pocos matices, a los más complejos y trabajados. Están los que
juegan con las drogas, los que caen en trastornos alimentarios, los
que viven en entornos poco adecuados; también los que conviven con
una relación tóxica, los que episodio tras episodio van en busca de
problemas y los encuentran...
Y para mí, aquí reside lo bueno de
la serie. Lo que aquellos que no la pueden ni ver usan para
desacreditarla, es lo que a mi me enganchó y lo que considero que le
da un toque original. Como he dicho antes, no deja de ser un reflejo
de la vida misma y esto es lo que uno se encuentra en los institutos,
en las universidades, en las discotecas... y no por no mostrarlo en
una serie, va a desaparecer. Con o sin Skins, la cosa va a seguir
siendo así. Yo pienso que es de aquellas series necesarias, de las
que una vez terminada, te deja un pequeño vacío interior. Es de las
que te hace reír y llorar, con las que pasas buenos momentos ya
consigue tocarte y te encariñas con sus personajes.
Para finalizar solo añadir que la
recomiendo totalmente ya que pienso que los temas que aborda es mucho
mejor tratarlos de cara y sin tabúes y qué mejor que una buena
serie para hacerlo.

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